Transparent Hand In My Pocket

Hand In My Pocket: ida y vuelta al Shellinfierno

El final de la temporada 3 de Transparent (Amazon Prime) cambia el foco no sólo de la historia, sino de otros personajes, como el de Shelly Pfefferman, en el cuerpo y alma de la grandiosa Judith Light, por ejemplo, cantando Hand In My Pocket de Alanis Morissette.

Transparent, la serie original de Amazon

Transparent (2014-19), Amazon Prime.
Transparent (2014-19), Amazon Prime.

Transparent, original de Amazon Prime (y lo digo no sólo por la producción), hasta afirmaría –y si me equivoco, por favor díganmelo- es única en su especie en televisión analógica y streaming. La serie cuenta la historia de Mort Pfefferman, que ya transcurriendo sus 70 años, decide contarles a sus hijos que toda su vida se ha disfrazado de hombre, que en realidad él ha sido y es una mujer. De aquí la invencible trama llevada a la pantalla chica (¿o sería mejor decir “pantalla múltiple»?) por la genial Jill Solloway, que con 5 temporadas se ha convertido en una serie inolvidable y de culto.

El argumento te puede enganchar o no, pues la tensión no se da por lo que va a pasar en el episodio siguiente, sino más bien por la profundidad de sus personajes y de las situaciones que les ocurren. Cabe aclarar: la familia de Maura (antes Mort) es conflictivamente judía. Así que ella, aun siendo una mujer, es la cabeza del grupo: ha mantenido a su hijo y dos hijas y, prácticamente, ha participado de sus decisiones más importantes como personas adultas.

Shelly Pferfferman: la madre escurridiza

Resulta que la madre de Sarah, Ali y Josh es la escurridiza Shelly Pferfferman. A diferencia de los y las demás protagonistas, es difícil captarla, entenderla y hasta quererla. En cambio, Mort + vástagos son tan accesibles que, a veces, se vuelven redundantes.

Aunque la historia ronda en la vida presente y pasada de Maura, la directora se ocupa de lo que le sucede a su familia, tanto que los sucesos no le pertenecen del todo a la protagonista. Conocemos, bien al estilo De profundis, la tremenda y narcisista existencia de cada integrante del clan Pferfferman, incluyendo a Shelly. Sin embargo, en muchas ocasiones, la mamá queda desdibujada.

Viene la parte cuando se me pone la piel de gallina, mientras canto Hand In My Pocket

Mientras veía uno de los mejores finales de temporada y uno de los mejores capítulos de Transparent, pensaba que su creadora me estaba dando una lección. Yo, al igual que los y las Pferfferman, tampoco había creído en Shelly… como, en cambio, sí lo habían hecho Bussy (su ex) y Trevor, «el gay que vino con su cuarto» en el crucero.

Recomencemos: en este episodio, el clan decide realizar un viaje familiar. Shelly viene de la ruptura con su pareja, cosa que a nadie parece importarle. Durante la travesía en barco, Ali y Sarah reúnen a su familia para practicar una nueva tradición. Alrededor de un plato ritual Haroset convocan a que cada quien cuente qué les esclaviza. Josh, perturbado, sale de la sala. Es el turno de Moppa, como lo han bautizado sus hijas a Maura. (En este momento, no es posible perder de vista los nervios de Shelly). Maura se toma su tiempo para lanzar entre sollozos que su persona está atada a la vergüenza. Nada pareciera superar el dolor de esta confesión. Shelly, anticipándonos ya su decisiva aparición en el final de la serie (Temporada 5) para la cultura judía (así como lo leen), le pide a Ali que se apresure porque debe ir a un ensayo. Por supuesto, nadie tiene idea de qué está hablando. Le advierten que no puede irse, que están allí para conectarse, que tiene que contar su historia.

He aquí mi oportuna sorpresa

Y una Shelly a punto de mutarse ante nuestra mirada entra en escena. Ella no se siente en casa; la ridiculizan y critican a sus espaldas y viran sus ojos para darle a entender que sus palabras no tienen sentido.

Shelly está lista para su One Woman Show

Después de que Maura y sus hijas se quedan mudas, Shelly les aclara que su historia quiere ser oída por ellas. Entonces, la secuencia final comienza con el dolor fuera de escena de Josh (por la muerte de Rita, su amante de la infancia y madre de su hijo). Pero, poco a poco, nos mete, como sólo su directora lo sabe hacer, a las tablas del viaje “De ida y vuelta al Shellinfierno”. Y sí: Maura, Ali y Sarah han conseguido su lugar en el espectáculo y las vemos ahí sentadas, porque sea como sea, cuando puede la familia acompaña.

Escuchan la voz de Shelly que confiesa que algo le sucedió de niña, que ya no la dejó crecer, no saber quién era realmente, y que, por eso, vivía en un capullo. Hasta que su momento llega. Con un solo de piano, comienza a surgir la voz de Shelly diciendo: “I’m broke but I’m happy”.

En efecto, no se equivocan, la enorme Judith Light nos hace el honor de, a través de Shelly, lograr una interpretación increíble de Hand In My Pocket del imprescindible disco de Alanis Morissette Jagged Little Pill (1995).

De aquí en más, todo lo que puedan sentir con la aparición de Shelly es historia. No se pierdan por nada del mundo este episodio 10 de la obra maestra de la televisión que es y será Transparent.

#Texteandoseries #Transparent

TV en streaming

Tv en streaming, felicidad con todas las letras

Es muy, pero muy difícil que exista una persona no vea en este momento alguna serie de TV en streaming. ¿Por qué? Pues, porque es una felicidad irrevocable e infinita. Suena exagerado, pero si lo analizamos un poquito, veremos que es así.

Antes de la magia del streaming

Antes de la TV en streaming, quiero decir en tiempos anteriores a este, ver nuestra serie preferida estaba condicionado por muchos factores: que si el día, la hora, el canal, que si teníamos cable o no. Ese placer que sólo era para pocas personas tenía que ver, más que nada, con un fanatismo y también con el lugar en el mundo donde vivíamos. Es claro que las repeticiones de las series –si es que llegaban a nuestros países- tampoco tenían nada de novedoso.

¿Y qué pasaba cuando nos perdíamos un capítulo IMPOSIBLE de volver a ver?

Era la muerte de una parte de nuestro fanatismo. Yo, por ejemplo, seguí una telenovela argentina capítulo por capítulo -cual ritual sagrado sin culpas, aunque con secuelas para mi cabeza de por medio-. Un día de esos, zaz, que se cortó la luz en mi casa y no pude ver uno de las irreemplazables entregas de mi telenovela favorita. Nunca, nunca más pude reparar ese hueco en la cadena de mi placer como telespectadora. Por suerte, hoy, gracias a la tele en streaming, he superado parte de ese trauma adolescente.

TV en Streaming
Ver televisión…antes.

Es que hace décadas atrás las telenovelas –sí, esas con Verónica Castro, Andrea del Boca o Regina Duarte, por mencionar solamente algunas protagonistas de esta larga lista que impactó no sólo en todo América Latina y el Caribe, sino también en Europa y Asia- esas emisiones, decía, eran, en cierto modo, y aunque pongan caras y no estén del todo de acuerdo: como las series de TV de hoy.

La misma emoción de ver TV

Es verdad que esperar el episodio diario o semanal de nuestro programa preferido era todo un acontecimiento, pero, ¿podrían decir que la emoción no es la misma hoy? Nada más que nos bombardeen con el lanzamiento de la nueva temporada de esa serie que nos encanta y nos sentimos felices como lombrices.

Ver televisión en cualquier momento y lugar.

Obviamente que está un poco demás aclarar que toda esta televisión (¿o ya no se trata de TV?) puede disfrutarse en cualquier dispositivo móvil, a cualquier hora y en cualquier lugar del mundo. ¿Acaso no es la FELICIDAD televisiva y placentera con todas las letras?

Además, y una de las mejores cosas, es que TODA esta televisión se puede COMPARTIR dentro de nuestra propia casa, con la familia lejos, los amigos en otra parte del globo y las amigas que convencemos para que no se pierdan esa serie buenísima que acabamos de descubrir.

Sí, extraño los tiempos de antaño, pero, para mí, este tiempo de TV en streaming ES MEJOR.

#TexteandoTVSeries #Lavidaestexto