Ir al cine o ver tv en una mano

En 1895 los legendarios y geniales hermanos Lumière nos dieron el mayor entretenimiento que podía imaginarse hasta ese entonces: el cine. El antes celuloide y ahora digital se ve en pantallas tan pequeñas y cómodas que caben en una sola mano.

Ir al cine y tenerlo todo

Ir al cine, disfrutar del séptimo arte, pasó a ser la magia que nos daba todo en absoluto, pero más que nada nos llenaba de un ingrediente óptimo para la vida: la ilusión. Desde aquella época, la experiencia cinematográfica es intraducible y, muchas veces, inefable. Ver y escuchar rodeados de un grupo de personas desconocidas miles de fotogramas siempre se presenta de manera única.

El fenómeno cinéfilo

La cosa se complica aún más, cuando los sentimientos afloran en un contexto tan extraño como familiar: las salas de cine. Lloramos, nos reímos, gritamos, comemos, tomamos, comentamos, besamos, abrazamos, damos la mano, todo frente a una enorme pantalla y, lo más bizarro, a oscuras. Existen muchos estudios que señalan que el fenómeno cinéfilo se acerca a nuestra estadía en el útero materno. No parece tan descabellado, si pensamos lo raro de entregarse a esta clase de situaciones con, a veces, más de 10, 20, 30 hasta 100 personas alrededor.

ir al cine
La ilusión del celuloide o el placer de ir al cine.

Ir al cine en una mano

El antes celuloide y ahora digital se ve en pantallas tan pequeñas y cómodas que caben en una sola mano. Ya no existe la condición de la oscuridad y menos de la extrañeza de la compañía. Un dispositivo móvil nos trae los últimos estrenos y hasta logra que demos exactamente el mismo juicio que alguien que sí entró a la caja negra con palomitas o pochoclos.

Ver películas en internet o ir al cine

¿El acceso a internet ha sustituido lo cinematográfico o más bien se trata de otra manera todavía más “popular” de poder disfrutar de la cultura? Muy probablemente la red es nuestra nueva manera de entretenernos, sorprendernos e ilusionarnos.

Así fue como en la primera función de Louis Nicolas y Louis Jean Lumière la gente se levantó de sus butacas ante la llegada de un tren en primer plano. ¿Acaso no nos ha pasado lo mismo navegando y descubriendo el cine del mundo en la felicidad de la red? Me acuerdo cuando se estrenó el famoso e inesperado capítulo «Boda roja» (temporada 3, episodio 9) de Juego de Tronos (HBO). Mucha gente fue filmada en el momento justo en que sucedía lo que sucedía en ese inolvidable episodio. Efectivamente, para mí la forma de entretenerse, de sorprenderse ha cambiado, pero no quita por andad del mundo la maravillosa ilusión.


L’Arrivée d’un train en gare de La Ciotat 1895 .


Game of Thrones: Red Wedding Reactions Compilations.

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